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¿Endurecimiento de préstamos y crédito para pymes?

¿Endurecimiento de préstamos y crédito para pymes?

En cualquier contexto de crisis económica se acaba produciendo un aumento de la morosidad que puede acabar en una ejecución para saldar la deuda pendiente. Tras casi un año de fuerte crisis económica, con el mayor desplome del PIB desde que hay registros (el 11% en 2020), esa realidad podría estar cada vez más cerca. Sin embargo, por el momento ese aumento de la morosidad parece que se está conteniendo a juzgar por los resultados de las principales entidades financieras que estamos conociendo estos días. La moratoria hipotecaria y de crédito ha ayudado a aliviar una situación que se extiende ya mucho más de lo esperado en marzo. La gran incertidumbre se encuentra ahora en los créditos ICO otorgados durante la pandemia a pymes y autónomos y en el lento avance de la vacunación.

Con la tercera ola y el endurecimiento de las restricciones, el panorama económico se aleja, al menos en este primer trimestre del año, de ser optimista. De hecho, el sector bancario, que percibe como esa mora se ha contenido, sí descuenta que se incremente a medida que avance el año.

En medio de este panorama, el grifo de concesión de liquidez en forma de préstamo o crédito a pymes, autónomos y familias podría empezar a cerrarse. El Banco de España ya ha alertado de esta situación y ha asegurado que prevé un nuevo endurecimiento de los criterios de concesión de préstamos en el primer trimestre de 2021, especialmente en el segmento de empresas, después de un último trimestre de 2020 en el que la oferta crediticia se contrajo por el aumento de los riesgos percibidos por las entidades en el contexto de deterioro de las perspectivas económicas.

Estas previsiones se enmarcan en las respuestas proporcionadas por las entidades financieras españolas en la última Encuesta sobre Préstamos Bancarios del Banco de España. Según los encuestados, el endurecimiento previsto en los criterios de concesión se producirá especialmente por el aumento en la percepción de riesgos y, en menor medida, por la menor tolerancia al riesgo por parte de las entidades, por la elevada presión de los requerimientos regulatorios y por los mayores costes relacionados con operaciones de saneamiento del balance.

El organismo que dirige Pablo Hernández de Cos no es el único que ha alertado de las dificultades para el crédito a pymes y autónomos que se avecinan, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional han hecho lo propio. El organismo presidido por Kristalina Georgieva ha alertado de una crisis financiera en ciernes si no se produce una recuperación clara. En su Informe de la Estabilidad Financiera Global, el FMI destaca que en general los bancos entraron en la pandemia con grandes cantidades de capital y amplias reservas de liquidez. No obstante, en un entorno de bajos tipos de interés, los problemas de rentabilidad "ponen en entredicho la capacidad o voluntad de los bancos de seguir ofreciendo crédito en los próximos trimestres", advierte la institución que preside Georgieva en referencia particularmente al creciente temor al aumento de la morosidad en los países o sectores en los que se retrase la recuperación.

Los expertos del sector consideran que este cierre del grifo del crédito hacia la pyme por parte de la banca será mayor y más duradero según se extienda la crisis sanitaria. Por el contrario, si el ritmo de vacunación toma cierta agilidad y los resultados son positivos, la situación podría mejorar en la segunda mitad del año. El primer semestre, por tanto, será aún muy complicado.

En medio de este escenario, las diferentes formas de financiación privada aumentan su relevancia. Fórmulas como los fondos de deuda -más caros que la financiación bancaria pero más ágiles en la toma de decisiones, algo fundamental en circunstancias extremas como las que estamos viviendo- se están erigiendo como alternativas que insuflen oxígeno financiero a las pymes. Dentro de este tipo de vehículos encontramos varios, los principales son los siguientes:

  • Deuda distressed (deuda para empresas en situaciones especiales, empresas en quiebra principalmente)
  • Mezzanine (combina deuda con capital)
  • Direct lending (financiación directa a la empresa sin intermediación bancaria)

Los fondos de deuda además de contar en este momento con enormes cantidades de liquidez cuentan con comités de riesgos más ágiles que los de la banca tradicional. Además, han comprendido a la perfección el contexto y las necesidades provocadas por el Covid por lo que han configurado contratos de financiación mucho más flexibles con mayores plazos y amortización a vencimiento. Ajustándose a las circunstancias, han diseñado créditos empresariales ultrarrápidos para convertirse en una alternativa clara a la banca como proveedores de liquidez para empresas que atraviesan dificultades en estos complicados momentos.

Rocío Regidor. Licenciada en Periodismo y Económicas y Experta en Gestión de renta variable con derivados por el Instituto BME. Comenzó su carrera periodística en la redacción de Radio Libertad hace más de diez años. Más tarde aterrizó en Libre Mercado (Libertad Digital) elaborando todo tipo de contenido de temática económica. Actualmente es redactora de economía de los informativos de esRadio además de presentadora de los informativos regionales. Desde hace un tiempo colabora en la revista Capital Privado de elEconomista, una publicación mensual sobre venture capital, M&A y otras tendencias.

Categorías: Estudios y Análisis
Etiquetas: Banca COVID-19 crisis morosidad pymes

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