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El coronavirus hace caer las ampliaciones de capital al nivel más bajo de la serie histórica

El coronavirus hace caer las ampliaciones de capital al nivel más bajo de la serie histórica

La actual crisis sanitaria provocada por el coronavirus COVID-19 ha puesto de actualidad una de las afirmaciones del economista John Maynard Keynes, que decía que “en los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Es indudable que las empresas, grandes y pequeñas, van a tener que reinventarse si quieren sobrevivir. Nuevos productos y servicios -quizá algunos más básicos para adaptarlos a la dañada situación de los bolsillos de cientos de miles de españoles-, digitalización, apertura a nuevos mercados, teletrabajo… Un escenario poco conocido hasta ahora, que formará parte de nuestras vidas durante largo tiempo y que contribuirá de forma decisiva a la progresiva y lenta recuperación de la economía gracias, en parte, a la demanda embalsada y al esfuerzo del tejido productivo.

Mientras tanto, toca ser cautos. Y, según los datos del Gabinete de Estudios Económicos de axesor, demuestran que las empresas españolas así lo están siendo. La incertidumbre económica a la que nos enfrentamos, marcada por una contracción del 10,8% del PIB y un incremento de la tasa de paro hasta el 20% este año 2020, ha frenado en seco las inversiones de las empresas.

Hasta el mes de abril sólo se han movilizado 7.980 millones de euros en ampliaciones de capital, la cifra más baja desde 2009. Cantidad, además, un 30% inferior a la registrada en el mismo periodo del año pasado. El cuarto mes del año ha sido el principal responsable del retroceso, pues apenas se amplió capital por importe de 595 millones de euros, agudizándose la caída del mes de marzo, cuando el volumen alcanzó los 1.827,4 millones de euros. Es decir, el volumen monetario de abril ha sido más de tres veces inferior.

Ahora bien, ¿qué pasará una vez se levante el Estado de Alarma? Las previsiones indican que entraremos en un periodo de atonía en sectores que hasta ahora han sido claves para la economía española, como el comercio, la hostelería y todos aquellos vinculados con el sector turístico. También la construcción y el sector inmobiliario en general sufrirán los efectos del contagio. No obstante, hay luz entre las sombras, y habrá otros que saldrán reforzados por los cambios que se está produciendo en la demanda y, especialmente, en la forma de consumir. Los mismos que están sosteniendo las inversiones.

Uno de ellos es el que engloba todas las actividades relacionadas con el transporte y el almacenamiento, que sin duda es unos de los grandes ganadores del boom del comercio electrónico, al que la crisis le ha propinado un espaldarazo. De hecho, es, junto a las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento, el único que registra un aumento interanual de las inversiones. Es más, pese a que el volumen de las ampliaciones de capital del sector pierde fuerza con respecto al acumulado en el trimestre anterior (cuando registraba una tasa de crecimiento de 435%) continúa marcando una línea ascendente. Movilizó más de 371 millones de euros, frente a los 80 millones del mismo periodo de 2019. Esto supone, un 363,47% más de capital que hace un año.

Mientras, los citados comercio, construcción y hostelería caen con casi un 43,47%, 35,96% y 21,30% menos de inversiones respectivamente.

Independientemente del análisis sectorial de los datos, si se quiere reactivar la economía, será necesario recuperar en un futuro casi inmediato el espíritu inversor de las empresas en la línea de la transformación digital, la innovación y la internacionalización. Y aún con más ahínco en aquellas que conforman el sector industrial, ya que si algo ha puesto de manifiesto la crisis del coronavirus, son los efectos negativos que provoca dejar la bolsa de las manufacturas en manos de terceros. Es más, diversos economistas ya han puesto de manifiesto que la industria sufre menos el impacto de la crisis que el de los servicios. Miremos, si no, la situación de nuestros socios europeos. Por ejemplo, Alemania, donde el peso de la industria en el PIB está en el entorno del 24% y la contracción esperada es del 6,3%. Cuatro puntos y medio por debajo de la de España donde el sector industrial apenas representa un 14%.

Por otra parte, la economía real no ha de quedar excluida de los incentivos a la inversión. Entre otras cosas, porque la supervivencia de quienes suponen el 98% del tejido empresarial español, deberán salir de su zona de confort y adaptarse al nuevo modelo económico si quieren sobrevivir. Así, una vez entremos en la “nueva normalidad” y cubiertos los problemas de liquidez y circulante con, entre otros, los 100.000 millones de avales del ICO, serán necesarias nuevas inyecciones de business angels públicos y privados, orientadas a reactivar las inversiones de pymes y autónomos.

Categorías: Radar Empresarial

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