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Grifo cerrado en las ayudas y subvenciones públicas

Anuario axesor sobre Administraciones Públicas 2017

El Gabinete de Estudios Económicos presenta una nueva edición del Anuario de Administraciones Públicas, que analiza la evolución de las ayudas y subvenciones públicas durante el Ejercicio 2017 y en el que se constata cómo se ha cerrado el grifo de este tipo de financiación. Así, las ayudas totales cayeron el año pasado un 41,7% y se situaron en 2.358 millones de euros, el nivel más bajo de la presente década. Y donde más vueltas le han dado a la llave de cierre del grifo de la ayuda pública, de tal manera que apenas pasan unas pocas gotas, es sin duda en la Administración Central. Donde antes había un chorro, hoy apenas queda un hilo de ayudas. Así, las subvenciones a sociedades mercantiles retrocedieron en 2017 un 84%, mientras en el caso de la financiación a sociedades no mercantiles y autónomos, el grifo se ha cerrado casi al tope, puesto que la caída llega hasta casi el 90%. En definitiva, hay poco a repartir, sobre todo teniendo en cuenta que el número de subvenciones concedidas ha retrocedido mínimamente: solo un 2,2%, situándose en 227.163. Es decir, se está racionando el suministro de una forma notablemente intensa.

Profundizando en el reparto por sectores de las sociedades mercantiles de las ayudas de comunidades autónomas y organismos convocantes, se descubre que en la gran mayoría de los casos hay una aguda política de grifos cerrados. Y es que la debacle de la aportación del Estado a las sociedades mercantiles fue de una magnitud absolutamente extraordinaria: las ayudas a sociedades mercantiles concedidas por la Administración Central se situaron en solo 144 millones de euros de un total de 1.201 millones de euros, el resto de la ayuda lo aportaron los organismos autonómicos. El desplome de la participación estatal respecto al año anterior fue de nada menos que el 84%. En definitiva, grifos bien cerrados para que el flujo de dinero circulante se reduzca a la mínima expresión.

¿Por qué ha sucedido esto? ¿De dónde viene este afán por cerrar tanto el grifo? Las ayudas públicas son esenciales para impulsar la productividad, la innovación y la eficiencia de determinados sectores. Pero, al mismo tiempo, también deben ajustarse a las pautas de la política presupuestaria, que ha experimentado un intenso proceso de consolidación en los últimos años. No podemos olvidar que la deuda pública roza el 100% del PIB y que el coste del servicio de la deuda es hoy casi el doble que hace 10 años (está ahora en aproximadamente 30.000 millones de euros, según Eurostat) y eso que los tipos de interés siguen prácticamente a cero. De ahí que la Administración Central siga cerrando todos los grifos que puede, lo que explica el fuerte recorte de la financiación, que en 2017 se ha profundizado hasta extremos no vistos en los últimos 10 años.

Esta política de grifos cerrados es se extiende por toda España y por todas las actividades. No hay más que ver la comparativa con el promedio 2008-2016 para comprobar que todas las comunidades autónomas se situaron en 2017 por debajo de dicha media, y lo mismo se puede decir de la mayoría de los sectores de actividad. El ejemplo más claro es de la industria manufacturera. El crecimiento de este sector es la gran apuesta estratégica de Europa. De hecho, la Comisión Europea aspira a que en 2020, la industria suponga el 20% del PIB, en la convicción de que eso hará a Europa más resistente de cara a las crisis venideras. Y en España, también es la industria manufacturera la que más dinero recibe en forma de ayudas y subvenciones públicas, como ha venido sucediendo a lo largo de los últimos 10 años. Pero, ojo, el cierre del grifo ha sido tremendo en este sector: percibió 324,7 millones de euros en 2017, frente a los 698,7 millones de 2016. Y, por supuesto, no es el único caso: las industrias extractivas caen más del 79%; las ayudas en transporte y almacenamiento, más de un 49%; las ayudas al comercio también caen más de un 49%; las de la construcción, un 39%... Y así, una larga fila de surtidores donde el flujo de ayuda suministrada es notablemente inferior a la de 2016. De hecho, solo en tres sectores se ha abierto el grifo: Educación (+4,2%); Actividades Administrativas (+42,2%) y Actividades Artísticas (+129,7%). De estos tres, el caso de la Educación es el verdaderamente significativo, ya que fue la segunda partida más importante, con algo más de 198 millones de euros.

En términos geográficos, solo en tres comunidades autónomas pudieron sentir cómo tenían un chorro notable: Baleares (+16,4%); Extremadura (+41,1%) y La Rioja (+46,3%) constituyeron la excepción a la norma. Y el hecho de que el grifo se mantuviera en Andalucía prácticamente en la misma posición que el año anterior permitió que esta comunidad autónoma se hiciera en 2017 con el liderazgo en la financiación a las sociedades mercantiles, con 190,3 millones de euros. Este podio lo completan Madrid, donde se apretaron bien las tuercas, ya que los 149 millones de euros concedidos suponen un 58,9% menos que el año 2016, y Canarias, donde por cada dos gotas que caían en 2016, en 2017 obtuvieron menos de una: 139,6 millones de euros (nada menos que un ajuste del 55,5%).Para conocer todos los detalles del estado de las ayudas y subvenciones públicas y comprobar dónde se ha cerrado el grifo del dinero público con mayor intensidad, os invitamos a descargaros el Anuario de Administraciones Públicas 2017 aquí.

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Categorías: Estudios y Análisis

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