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Tierra a la vista para las ampliaciones de capital

Tierra a la vista para las ampliaciones de capital

Por primera vez en lo que va de año, las ampliaciones de capital avistan tierra en su procelosa travesía, en la que han ido navegando de mínimo histórico en mínimo histórico. Así, las ampliaciones subieron en abril un 11,8% en tasa interanual, hasta superar los 2.211,19 millones de euros, según acaba de publicar nuestro Gabinete de Estudios Económicos en su Radar Empresarial. Podríamos estar así ante el inicio de un punto de inflexión en una tendencia que hasta ahora ha sido marcadamente bajista. Así, en los cuatro primeros meses del año, el tejido empresarial español ha movilizado ampliaciones de capital por un importe de 10.937,4 millones de euros, que es la cifra más baja registrada en el periodo enero-abril desde la entrada en vigor del euro. ¿Por qué estos mínimos históricos? La explicación a esta dinámica tiene mucho que ver con el tamaño de las empresas que están llevando a cabo estas operaciones de ampliación de capital: el hecho es que la estadística está dominada actualmente por las pequeñas empresas, tanto en número (el 94% de las operaciones corresponden a pequeñas empresas), como en capital (6.909,2 millones de euros, un aumento del 16,5% en tasa interanual y un 63,2% del total nacional).

Aunque el número de operaciones realizadas por estas compañías de escasa dimensión es de 11.543, la cifra más alta para este periodo desde el año 2015, cuando son estas las que dominan la estadística de ampliaciones de capital, el resultado es que los importes movilizados caen de forma significativa. A partir de esta coyuntura, se pueden extraer varias conclusiones.

En primer lugar, la reactivación de la economía se nota (este año esperamos una expansión de alrededor del 2,8% en el que será el quinto año consecutivo de crecimiento) en los planes de expansión de las empresas. Y aunque las entidades financieras han vuelto a abrir el grifo del crédito, las exigencias de liquidez y ponderación de riesgos de crédito establecidas por el Banco de Pagos Internacionales (el gran regulador del sistema financiero mundial) obliga a los bancos a ser más restrictivos a la hora de otorgar préstamos. Esto lleva a muchas pequeñas empresas a apelar a accionistas e inversores a la hora de financiar sus proyectos expansivos, es decir, a efectuar ampliaciones de capital.

En definitiva, la oferta de crédito empresarial está mucho más orientada hacia la gran empresa, que ahora ve cómo no es necesario recurrir tanto como antes a la fórmula de las ampliaciones de capital. Así, el volumen de ampliaciones registrado entre enero y abril por parte de las grandes empresas fue de 1.963 millones de euros, una caída de nada menos que el 61,2% en comparación con el mismo periodo del año pasado. Por otra parte, empresas de mediana dimensión empiezan a descubrir las ventajas de otras formas de obtener financiación, como emitir deuda en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF).

Y dentro de las grandes empresas, quienes habitualmente más recurren a las ampliaciones de capital son los bancos, que forman parte del sector de actividades financieras y de seguros. Completada la última gran reestructuración del sector bancario el año pasado, con un entorno de crecimiento económico y de perspectivas de subida de tipos, la banca ya no necesita reforzar capital mediante ampliaciones de forma tan intensa como en los últimos años. De hecho, las ampliaciones totales del sector de actividades financieras y de seguros han experimentado un descenso del 13,9%, hasta los 3.075,4 millones de euros.

Sin embargo, tal y como hemos señalado al principio, algo puede estar cambiando en la trayectoria de las ampliaciones.  El primer avistamiento de tierra ha venido especialmente de la mano de la construcción. Este sector experimentó un crecimiento espectacular del 95% interanual en el pasado mes de abril. En el conjunto del año, la construcción todavía va fuertemente rezagada, con una caída del 20,8%, que se traduce en un importe registrado de 1.223,1 millones de euros en el conjunto de los últimos cuatro meses. Pero algo está cambiando. El incremento del mes de abril se debe fundamentalmente a varias operaciones vinculadas a planes de desarrollo urbanístico. Y es que el auge inmobiliario se ha centrado hasta ahora sobre todo en vivienda de segunda mano y en operaciones llevadas a cabo por grandes inversores, apostando por las áreas urbanas y turísticas más consolidadas y de mejor calidad. La escasez de vivienda nueva es manifiesta en las grandes áreas urbanas, por lo que los nuevos desarrollos urbanísticos pueden indicar una nueva fase de aceleración para el sector residencial. En conclusión, la reactivación de estos nuevos proyectos podrá dar alas a las ampliaciones de capital. Ahora está por ver si se trata de tierra firme o un espejismo.

Categorías: Radar Empresarial

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