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El BCE se adentra en las fosas abisales de la normalización monetaria

El BCE se adentra en las fosas abisales de la normalización monetaria

Los inversores, especialmente los ahorradores europeos a los que se les acaban los bonos que ofrecían altas rentabilidades del pasado, quieren escuchar una frase de su presidente del BCE: La institución monetaria de la zona euro ha decido subir el precio del dinero. La cuantía será de un cuartillo, 25 puntos básicos, pero la tendencia al alza será entonces incuestionable. Nadie piensa que un prudente Draghi quiera acabar su mandato al frente de la máxima institución monetaria europea como Trichet, errando en la dirección del timón. Por eso la dirección será inequívoca.

Todos esos inversores ávidos de rentabilidades más altas pretenden ver en cada palabra de Draghi, incluso en un gesto, el punto de partida a una normalidad monetaria. Estos ahorradores escuchan a Draghi como la resistencia en Francia, Bélgica y Holanda, que pegada a las radios de galena ansiaba un comunicado que dijese: Hieren mi corazón con profunda languidez. El verso de Verlaine, que significaba el comienzo del Dia D, del Desembarco de Normandía, se quiso escuchar en Sintra en una reunión del BCE. Antes del verano se aceleró con mucha fuerza la expectativa de una subida de tipos más pronto que tarde.

Pero ese primer esbozo de que la tierra prometida está delante puede llevarnos a una terrible decepción. No olvidemos que Edén es una palabra acadia que significa árido, y comprar demasiado pronto la subida de tipos (especialmente si se tienen bancos en cartera) puede acabar en una humillante retirada como la de Dunkerque en la II Guerra Mundial.

La subida de tipos puede que no se introduzca en el calendario hasta bien entrado 2019, incluso puede que algo más tarde. Las consecuencias de este retraso son claras. El inversor tendrá que seguir buscando debajo de las piedras para encontrar una mínima rentabilidad en deuda, y con la cabeza puesta en la calidad y el vencimiento de la emisión, porque la curva de los bonos tiene más de especulativa hoy que la de una acción en Bolsa.

Al inversor europeo le va a suceder algo que lleva experimentando el americano desde hace años, en donde se aguardan desde hace mucho rentabilidades mucho más altas de las actuales. Hoy el bono estadounidense ofrece un interés por debajo del 2,5%, cuando ya en 2013 había superado este nivel…  A mí me da por pensar que cuando se trata de recuperar la cordura monetaria, después de haber cruzado territorios desconocidos como es poner los tipos al cero por ciento, se entra en otra anormalidad para volver al punto de origen.

Los economistas se han dedicado a escribir miles de tesinas sobre la realidad que podíamos mirar si levantábamos la vista, pero muy pocas sobre lo que nos es imposible de ver. A la economía le pasa lo mismo que a la cartografía, que solo ha explorado el 3% de los fondos marinos cuando se conoce perfectamente la orografía de Marte.

La Reserva Federal estadounidense (Fed) ya se adentró en las fosas abisales de la recuperación de la normalidad monetaria hace cuatro años. Las mismas que ahora profundiza el BCE al anunciar un recorte en el programa de deuda de la entidad -pasará de comprar 60.000 millones mensuales, a adquirir 30.000 millones- a partir del mes de enero, y hasta octubre del año que viene. De terminar en ese momento definitivamente el programa de compras, supondría cerrar el grifo del QE exactamente cuatro años después que la Fed, que acabó con el que entonces mantenía en octubre del 2014.

De esta manera, si se mimetiza lo que ocurrió después, y se confía en que Draghi seguirá los pasos de Yellen, la primera subida de tipos de interés en Europa podría llegar en 2019, teniendo en cuenta que la Fed incrementó el precio del dinero por primera vez en diciembre de 2015. Pero como dice Draghi, "las comparaciones con otras jurisdicciones creo que realmente no son apropiadas, porque hay diferencias institucionales, diferentes posiciones en el ciclo económico, diferentes mercados laborales, diferentes velocidades de respuesta... Nuestra experiencia con la política monetaria ha sido muy distinta a la que ha hecho la Fed hasta ahora". El mercado aguarda impaciente el pulgar hacia arriba del César romano de la política monetaria europea.

 

Joaquín Gómez, Adjunto al Director, diario El Economista

Joaquín Gómez se incorporó como miembro fundador del diario El Economista en septiembre de 2005 y también es colaborador de tertulias en Intereconomía, RNE y Telecinco. Anteriormente, trabajó en Expansión, La Razón, Actualidad Económica y el Diario Ya. Joaquín Gómez es promotor de los índices Eco10 Stoxx, de Bolsa española, y Eco 30, un índice bursátil mundial, desarrollado en colaboración con FactSet y Stoxx.

Categorías: Estudios y Análisis
Etiquetas: BCE economía España Europa

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