Vacaciones de verano, también en los concursos de acreedores

Vacaciones de verano, también en los concursos de acreedores

El descenso de actividad propio de los meses de verano también llega hasta la actividad concursal. Así, el número de concursos iniciados en julio fue de 342, la cifra mensual más baja de todo el año con la excepción de abril, el mes en el cayó la Semana Santa y en el que tuvieron lugar 318 casos. Pero es que además en esta ocasión el promedio concursal fue especialmente bajo, con un saldo de 16,2 nuevos procesos al día, frente a los 17,2 del propio mes de abril, los 19,4 de junio o los 18,4 de media anual.

La estadística se da pues una tregua veraniega que no viene nada mal en un año que está siendo particularmente irregular, con idas y venidas, solo en junio, el aumento en tasa interanual fue del 26%, mientras que en el caso de julio los concursos cayeron un 1,44%. Sol, calor y un ritmo más pausado también para los concursos de acreedores, una estadística que ha perdido su tendencia en 2017.

Después de tres años seguidos de caídas mes tras mes, los concursos registraron un abrupto incremento interanual en enero (46%) y desde entonces se han instalado en una suerte de montaña rusa en la que suben y bajan. Ahora, ha tocado bajar, pero son ya cuatro los meses de este año en los que los concursos han registrado alzas.

En lo que va de año se han registrado 2.644 nuevas insolvencias judiciales. Esto arroja un promedio mensual de 377 nuevos casos, que de mantenerse durante todo el año daría como resultado cerca de 4.530 concursos. Se rompería así definitivamente la tendencia que comenzó en noviembre de 2013 y que ha hecho que el saldo de los concursos haya ido a la baja en los ejercicios 2014, 2015 y 2016. Pero no hay que subestimar el efecto verano. Para empezar, el mes de julio estuvo claramente por debajo de ese promedio mensual de 377 concursos y lo previsible es que en agosto también suceda lo mismo y que incluso septiembre sea un mes más tranquilo, pues la actividad no se retoma con toda su intensidad hasta pasadas unas semanas. Es entonces cuando se empiezan a echar las cuentas y se ve que algunas no cuadran, algunas empresas intentan recurrir entonces a la fórmula del concurso de acreedores, otras, la inmensa mayoría, simplemente echan el cierre o llegan a concurso cuando la situación ya no tiene remedio, como el paciente que acude al médico cuando la enfermedad ya ha avanzado demasiado.

Ese uno de los factores fundamentales que explica por qué la tasa de convenios es tan baja; a fecha de julio solo el 3,15% de los concursos se salda con un convenio entre empresa y acreedores para garantizar la viabilidad y continuidad de la compañía. ¿Qué me pasa doctor? Que ha llegado usted demasiado tarde. Ese es uno de los grandes problemas de las empresas españolas, y no de ahora, ya que la tasa de convenios lleva años por debajo del 5%, lo que da una idea de la elevada mortalidad concursal, algo que, en una especie de tormenta perfecta, desanima a las empresas a emplear el recurso concursal y hace que lleguen demasiado tarde, a pesar de las sucesivas reformas legislativas emprendidas para hacer los concursos más ágiles y dar más oportunidades a las empresas.

En todo caso, si hablamos de tormentas, no las hay a la vista en este tranquilo verano concursal, en el que es precisamente el mes de julio con menos casos desde el del año 2008, en el que solo se registraron 225. De igual modo, el balance acumulado en los siete primeros meses, pese a crecer notablemente respecto a 2016 (entonces solo se dieron 2.485), es el segundo más bajo de los últimos nueve años, solo superior al del año pasado y al periodo enero-julio de, como no, el año 2008, en el que la estadística registraba entonces 1.103 casos. Pero en aquel verano sí se estaba gestando la madre de todas las tormentas: en apenas unas semanas el coloso financiero Lehman Brothers quebraría prácticamente de un día para otro; pronto los informativos se llenarían de imágenes de ejecutivos de bancos desfilando con sus pertenencias en cajas de cartón y la crisis tardaría apenas un pestañeo de ojos en contagiarse a Europa, con especial virulencia en España. Han sido necesarios casi 10 años para superar una situación que ha dejado por igual secuelas y enseñanzas inolvidables: solo en concursos, se han registrado en España 51.966 casos por parte de sociedades mercantiles.

Categorías: Radar Empresarial

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