Acelerando en una carretera en la que vienen curvas

Acelerando en una carretera en la vienen curvas

La economía española volverá a batir este año al resto de socios de la Unión Europea. Nuestro Gabinete de Estudios Económicos, ha elevado la previsión de crecimiento para 2017, del 2,5% al 2,7%. La mejora del empleo y del comercio a nivel mundial y el impulso que están dando a la inversión empresarial están detrás de esta mejora de las perspectivas. Por tanto, nuestra economía pisa el acelerador, pero en una carretera donde pronto vendrán curvas peligrosas. Más allá de las conocidas curvas de Trump o del divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea, cuyo papeleo acaba de comenzar a tramitarse, hay más peligros en el camino que España no debe ignorar.

La carretera ascendente por la que transita nuestra economía no se puede olvidar la persistente lluvia de la cuestión catalana que sigue sin resolverse, y las dificultades del Gobierno para consensuar los apoyos suficientes para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Una vez presentados los PGE comienza la discusión entre los partidos y el periodo de introducción de enmiendas, el peligro está en que las concesiones a las que puede verse obligado el Ejecutivo terminen por meterle por una senda en la que se aleje del cumplimiento de los objetivos de consolidación fiscal (nuestra previsión es que el déficit de 2017 termine en el 3,8%) o que vaya en dirección contraria a las reformas estructurales aprobadas en los últimos años.

Otro aspecto especialmente relevante es el elevado peso del equipaje  con el que circula España: un volumen de deuda próximo al 100% del PIB. La vulnerabilidad financiera es alta ante cualquier shock adverso y la política monetaria promete convertir el asfalto de los próximos meses en un terreno especialmente resbaladizo. Por un lado, el BCE ha recordado que la política de tipos de interés se mantendrá en niveles próximos a cero durante bastante tiempo y que el programa de compras continuará durante todo 2017, si bien ya a partir de abril se activa la reducción del volumen de adquisición de activos, de 80.000 a 60.000 millones mensuales. Pero EE UU ya está en modo subida (ha llevado el precio del dinero a una horquilla entre el 0,75% y el 1% y promete ir más allá) y esos vientos empiezan a soplar en Europa, amenazando con zarandear a España en su camino hacia la completa recuperación económica.

No es necesario esperar a que el banco central suba tipos para que sus efectos se hagan sentir. De momento, la pendiente ya se ha hecho mucho más afilada en los tipos a largo plazo. Así, el bono español a 10 años ha dejado atrás los niveles extraordinarios inferiores al 0,9% del otoño pasado y se mueve ahora en el entorno del 1,7%. Este cambio de escenario no solo terminará repercutiendo en el coste del servicio de la deuda de la Administración Pública, sino también en los costes de financiación de las empresas, un tema especialmente delicado, dada la profunda bancarización del sistema financiero español. El segundo efecto será el de los tipos a corto, que hay que vigilar con especial atención, ya que los hogares españoles todavía son especialmente sensibles a variaciones en indicadores como el Euribor.

La economía española tiene un buen motor, ha ganado tracción y su situación es mucho más robusta que en ejercicios anteriores. Aun así, el mayor peligro es caer en la complacencia, porque en cualquier momento puede aparecer una curva más peligrosa de lo normal.

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Gabinete de Estudios Económicos de [axesor]
Etiquetas: axesor economía España FOCUS

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