Luz al final del túnel financiero

Luz al final del túnel financiero

La banca española ha cerrado en 2016 uno de sus años más tormentosos. Las sentencias judiciales, los tipos de interés bajo mínimos, las nuevas provisiones inmobiliarias, la inestabilidad política internacional (Trump y Brexit) y la regulación cada vez más exigente han sido algunos de los grandes retos a los que se han enfrentado. Pero tras la tempestad, cada vez más entidades prevén la calma.

Uno de los primeros factores que invita al optimismo es el euribor. Tras un año en negativo y que esta tasa esté en febrero en mínimos –por debajo del -0,1%-, los bancos creen que ya se ha tocado suelo. Así se desprende, por ejemplo, de la última actualización estratégica presentada por Banco Sabadell ante los inversores. En ella, la entidad catalana anticipaba un euribor en positivo antes de que acabe 2017. Otras entidades no son tan optimistas, como CaixaBank, al apuntar que la tasa sobre la que se referencian la mayor parte de las hipotecas no saldrá de los números rojos. Aun así, el grupo catalán prevé que el euribor acabe este año por encima del nivel actual.

Respecto a los tipos de interés, los banqueros ven luces y sombras. Por un lado, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) ha dado a entender que el inmovilismo seguirá reinando durante 2017. Pero los principales financieros españoles prevén que sí que haya movimientos de tipos al alza en 2018: “El año 2017 será también complejo, pero cuando uno levanta la vista, es esperable una mejora de la política monetaria en 2018 o 2019, algo que no hemos vivido desde que llegamos al banco. Será una gran noticia para la banca”, señaló en resultados José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.

Entre los argumentos que manejan los banqueros para aferrarse a la mejora de la política del BCE está la de otros bancos centrales como la Reserva Federal. Cuando varias de las grandes instituciones toman un camino, tarde o temprano acaban sumándose el resto.

A pesar del inmovilismo previsto para este año y aunque los tipos acabaran de nuevo en negativo, el impacto negativo para la banca será mucho menor, por varios factores:

  • Las renovaciones de hipotecas a tipo variable no deberían ir más a la baja, por lo que no habrá más contracción del margen por este motivo.
  • El auge de las hipotecas a tipo fijo permite al sector paliar en gran medida este efecto, cobrando 2%-3% frente al 0%-1% que perciben por sus hipotecas a tipo variable concedidas en el pico de la burbuja inmobiliaria.
  • El crecimiento en segmentos de negocio más rentables, como las pymes y el crédito al consumo.

Junto a los tipos, parece que la banca española también ha pasado lo peor en cuanto a la digestión del ladrillo. Las entidades siguen acumulando decenas de miles de millones en créditos inmobiliarios y activos adjudicados, pero el consenso de mercado da un voto de confianza el sector y da por provisionado el grueso del problema.

En este sentido, un reciente informe de Goldman Sachs muestra un optimismo hacia la banca española que no se apreciaba desde antes de la crisis. “La exposición de los bancos españoles al sector inmobiliario sigue siendo grande y problemática, con los supervisores presionando significativamente para que se reduzca en los próximos años. Sin embargo, esperamos que la recuperación inmobiliaria provoque un cambio de régimen en la banca española”, exponía Goldman Sachs. Es muy simbólico que uno de los bancos de inversión más críticos con la banca española en 2011 y 2012 y que más influyó en la desconfianza internacional hacia el sector, dé un giro tan brusco a su visión sobre el problema.

Frente a estas oportunidades que han surgido en el horizonte bancario, también siguen persistiendo algunos nubarrones. Uno de los que más temen los responsables de las entidades es el frente judicial, con cada vez más sentencias en contra por parte de los tribunales españoles. Después del varapalo de las cláusulas suelo, que costará al sector entre 4.000 y 5.000 millones de euros, vienen otras oleadas de demandas que podrían suponer un coste incluso mayor. El más temido por los banqueros es el de los gastos de constitución de las hipotecas, que según algunos cálculos no oficiales podrían implicar un gasto de 18.000 millones a las entidades. Este frente está pendiente de que el Tribunal Supremo vuelva a pronunciarse y dicte jurisprudencia, aunque de momento las primeras sentencias han sido contrarias a la banca.

Por ello, el sector financiero ha dicho basta con declaraciones muy contundentes contra las sentencias judiciales en las presentaciones de resultados anuales. Los banqueros españoles consideran que el péndulo de la justicia está inclinado totalmente en su contra, dando la razón a consumidores en disputas inverosímiles. Así, hay jueces que han dado la razón a directores de oficina o notarios en asuntos como las cláusulas suelo. Una de las más claras en hablar de este asunto fue María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter: “Me preocupa el regocijo, la alegría que provocan las sentencias en contra de la banca. Viene de personas resentidas con conflictos bancarios. Está bastante generalizado y es un despropósito. La banca es un elemento fundamental del país. Se está transmitiendo que la banca es perversa por naturaleza, y es un pensamiento peligroso”. El sector se juega mucho con que los jueces cambien el signo de sus sentencias.
Categorías: Estudios y Análisis

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