La Capitulación, los Diez Mandamientos y el Slow Finance

La Capitulación, los diez mandamientos y el Slow Finance

La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes.”

Peter Drucker

¿Quién nos iba a decir en febrero que a día de hoy aún seguiríamos vivos? ¿No tuvieron la sensación de que el mundo se acababa en los primeros meses del año? Por supuesto, hablo desde el punto de vista económico y financiero. Saben bien que durante el primer trimestre los mercados fueron capitulando convenientemente con cada declaración y noticia o al paso de cada dato publicado. La capitulación supone la rendición de los inversores, el éxodo total del mercado, cuando no queda nadie alcista ni con ganas de comprar.

El mercado capituló por China y el miedo a que una desaceleración brusca de su economía se llevara por delante a toda la economía mundial (llevo leyendo sobre este asunto más de cinco años y ya ven…). El mercado capituló con la primera subida de tipos de la FED porque supondría la quiebra de economías emergentes altamente endeudadas en dólares. Y ya ven. Luego llegaron otros protagonistas con los que el mercado también capituló, como el shock en el precio del petróleo que alcanzó sus mínimos en 27 dólares barril e hizo temer por una sucesiva oleada de defaults de empresas energéticas, por un contagio a la banca y, finalmente, a todo el sistema financiero. Ya estábamos a punto de escuchar o leer otro Lehman Brothers collapse. Y ya ven.

Para nada quiero decir que los riesgos no existan. Al contrario, nos enfrentamos a un entorno global complejo, donde existen demasiados factores que generan incertidumbre y desconcierto. Siguen las dudas sobre China, seguimos suspirando por el petróleo, por Brasil y su crisis político-financiera, por los ataques terroristas, la crisis migratoria en Europa, el Brexit, Grecia que sigue sin solución, la situación política en España… “Nos enfrentamos a un mundo que seguirá creciendo al 3,5%, pero el optimismo es modesto y los riesgos, grandes”, en palabras de Christine Lagarde (FMI).

En este escenario ¿qué hacer con nuestras inversiones? ¿Cómo gestionar esa incertidumbre? ¿Cuántos de nosotros hemos aprovechado este reciente impulso alcista del mercado para ajustar los riesgos de nuestra cartera? ¿Cuántos hemos hecho el ejercicio de planificar de nuevo la inversión, descartar ese activo que no nos aporta valor, es más, nos resta, y ha empezado a buscar oportunidades que creen valor a plazos más largos? ¿Cuántos de nosotros tenemos todo nuestro capital invertido y una cartera llena de activos sin haber aprendido nada sobre la gestión de la liquidez? Si una cosa ha quedado clara tras este nefasto comienzo de año es que muchos inversores no tenían bien identificado y asignado su perfil de riesgo. Y esto es debido a una mala planificación, también a una mala estrategia, y no nos vamos a engañar, a una mala asignación de riesgos consecuencia de un mercado dominado por los Bancos Centrales, que con sus políticas ultra expansivas están desvirtuándolo todo, llevándonos hacia una mala asignación de capitales y, por tanto, a un aumento de los riesgos. Por supuesto, siempre recomiendo pedir opinión y acudir a un asesoramiento financiero especializado e independiente pero, además, existen una serie de mandamientos que todo inversor debería seguir. Vale, quizá estoy pidiendo demasiado, que todo inversor debería, al menos, conocer.

Ahora que está tan de moda todo esto de la slow life, yo proclamo el slow finance. Los mercados financieros no paran de generar información, muchos inversores actúan sin análisis ni perspectiva. Se toman las decisiones en momentos de pánico y en arrebatos de euforia. ¡Viva el frenesí!

Primer mandamiento, cuando tomemos decisiones de inversión siempre tendremos que pensar en el largo plazo y en la preservación de nuestro capital, y para ello – aquí el segundo y tercer mandamiento - debemos marcarnos una estrategia de inversión y tener disciplina. Nuestras decisiones de hoy serán claves para ese objetivo futuro y nos permitirán dormir más tranquilos. Suena utópico pensar en el largo plazo cuando vivimos de forma cortoplacista. La falta de planificación conlleva el riesgo de dejarse llevar por el miedo y la codicia, y ante la querencia de obtener rápidas rentabilidades, no seguir estrategia alguna. Entonces, la disciplina brillará por su ausencia y ya sabemos lo que pasa cuando los mercados (que son maniaco-depresivos, en palabras de Buffett) sobre-reaccionan ante noticias o declaraciones de corto plazo, nosotros también sobre-reaccionamos y nos unimos a la manada (permítanme la expresión). Para evitar entrar o salir del mercado atropellados debemos conocer el cuarto mandamiento, debemos aislarnos del ruido mediático. Sabemos que los medios de comunicación a veces buscan titulares atractivos que llaman la atención, también sabemos que nuestro cuñado siempre gana, que es de los que vende en el pico más alto y compra a precio de derribo… Lo sabemos, no pasa nada, nosotros a lo nuestro, a nuestra estrategia y disciplina. Slow finance.

Como quinto mandamiento debemos tener presente el binomio rentabilidad-riesgo. Tenemos que invertir con el perfecto conocimiento de cuál es nuestra tolerancia al riesgo, porque como todos sabemos, aunque no está de más recordarlo, a más rentabilidad deseada, más riesgo debemos asumir y, por tanto, más expuestos a potenciales pérdidas estamos. Sexto mandamiento, no obsesionarse con el timing de mercado, ese momento correcto de entrada y salida es imposible de acertar por lo que basta con identificar un activo o un valor y cuáles son sus niveles máximos y mínimos para actuar en consecuencia. No ir en contra de la tendencia, sería el séptimo mandamiento. Puede resultar difícil identificar una tendencia, pero una vez estés subido en ella, no le lleves la contraria. La mayoría de los valores subirán si es alcista y bajarán si es bajista. Si no lo ves claro, mantente alejado. Aprende a estar en liquidez.

Un octavo mandamiento a modo de consejo, por favor, hay que olvidarse de promediar. No caigan en la tentación de comprar más porque está más barato con la esperanza de tardar menos en recuperar sus pérdidas. Casi nunca sale bien y las pérdidas siguen incrementándose… Si se aplica el noveno mandamiento se evitará el desastre: corten las pérdidas rápidamente. Sé que es el más difícil de cumplir, solemos vender rápidamente las posiciones ganadoras y mantener las perdedoras con la esperanza de que algún día recuperen. Es justo al revés, hay que dejar correr las ganancias y minimizar las pérdidas. Y, por último, diversifiquen su cartera y nunca inviertan en un negocio que no entiendan, no pongan todos los huevos en la misma cesta: a mayor diversificación, menos correlación y, por tanto, menos riesgo asumido.

Esta tabla de mandamientos no es el bálsamo de Fierabrás, pero como en casi todo en esta vida, las finanzas también son una cuestión de actitud. Practiquen el slow finance.

 

María Muñoz es asesora financiera y banquera patrimonial de Andbank España.
Actualmente es miembro del European Financial Planning Association (EFPA). Es conferenciante, articulista y colaboradora habitual en medios de comunicación. De 2012 a 2015 ha sido elegida todos los años como Tweco (una de las cinco cuentas clave en Twitter para seguir la economía) desde su cuenta @mariadelamiel. María Muñoz figura también en Top 15 de los #Fintech Influencers en España y en el ranking de TopInfluencers del Klout Score España, como una de las personas más influyentes en las redes sociales para temas de economía.

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