¿Acabará la incertidumbre política con la resurrección del ladrillo?

¿Acabará la incertidumbre política con la resurrección del ladrillo?

Después de más de dos meses desde la celebración de las elecciones generales, el Gobierno sigue en funciones y el sudoku parlamentario se complica aún más. Incluso aunque llegara a alcanzarse algún tipo de acuerdo de gobernabilidad entre los partidos políticos, la fragmentación del Congreso de los Diputados es tal que cada reforma y cada acción legislativa tendrá que ser negociada y peleada casi letra a letra. Este escenario de incertidumbre y parálisis legislativa nunca es el ideal para la estabilidad de la inversión, ni de la actividad económica. España puede todavía lograr un buen año de crecimiento, con unas tasas de expansión superiores al 2,5%, de acuerdo con nuestro boletín de coyuntura FOCUS, pero la incertidumbre política empieza a dejarse sentir en la confianza de los empresarios, con la consiguiente potencial repercusión negativa en el flujo de inversión. Y precisamente, uno de los sectores que ha vivido un auténtico boom inversor es el renacido sector inmobiliario. No en vano, la compraventa de viviendas saldó el año 2015 con un incremento superior al 11%.

Y no se trata exclusivamente del sector residencial. La inversión está en auge y con buenas perspectivas, según el sector, en el resto de las principales líneas de actividad inmobiliaria: oficinas, retail, sector logístico y turismo, donde las Socimis están jugando un papel fundamental, impulsando con sus compras la dinamización y el cambio de modelo de negocio de un sector que tradicionalmente se ha visto condicionado por la estacionalidad de su actividad y un elevado apalancamiento. Ahora bien. ¿Dará al traste la incertidumbre política con toda esta recuperación? De momento, los datos de ampliaciones de capital recogidos por nuestro Gabinete de Estudios Económicos indican que la actividad del sector inmobiliario sigue en plena efervescencia: las actividades inmobiliarias lideraron en el primer mes del año las ampliaciones de capital tanto en número de operaciones registradas (494), como en los importes movilizados, 1.357,15 millones de euros, muy por encima del segmento de actividades financieras, el segundo más importante en términos de capital canalizado, que captó 927,51 millones de euros. En la comparativa interanual, las ampliaciones de capital del negocio inmobiliario crecieron en enero un 75,6%. El mes pasado se crearon 627 nuevas empresas inmobiliarias, un aumento del 18,5% sobre enero de 2015.

De acuerdo con estas cifras, más de uno de cada tres euros captados en enero por las sociedades mercantiles españolas (3.928,20 millones de euros) fue a parar al sector inmobiliario. De hecho, es la pujanza de esta actividad lo que ha mitigado en parte de la caída de los importes movilizados a través de ampliaciones de capital, ya que los datos de enero reflejan una caída del 25,8% respecto al mismo mes del año pasado, derivada del ajuste en las actividades financieras y de seguros, cuyos datos suponen un retroceso del 65,8% en términos interanuales. Los expertos aducen que el ladrillo mantiene su atractivo como activo de inversión, pese a las dudas que se ciernen sobre el futuro político de España, ante la volatilidad y la ausencia de rentabilidad de activos tradicionales como la Bolsa, la renta fija o los derivados financieros sobre materias primas. Pero este brillante panorama también una amplia parte de sombras.

Para empezar, no todos los movimientos de ampliaciones de capital tienen que ver con actividades de crecimiento y expansión. Una parte de ellos tiene que ver con operaciones acordeón en las que una misma empresa reduce y aumenta capital simultáneamente; esto se debe a que la compañía se encuentra en una situación de pérdidas o de caída de ventas tan grave que precisa reducir capital si no quiere entrar en causa obligatoria de disolución; no obstante, los accionistas confían en mantener y recuperar la actividad, de ahí la ampliación. En definitiva, el reverso de las ampliaciones es el de las reducciones de capital, que en el caso inmobiliario alcanzaron en enero los 1.073 millones de euros. Por otra parte, la recuperación del ladrillo en España continuará siendo desigual, centrada en el segmento prime y particularmente en núcleos urbanos. En lo que atañe estrictamente al sector residencial, su carrera es aún de vuelo corto, toda vez que en España no se ha recuperado ni un tercio de los empleos destruidos durante la crisis, la temporalidad afecta al 26% de los trabajadores, el deterioro salarial ha sido notable y la pujante creación de empleo se basa en actividades de escaso valor añadido. Es decir, aunque el aumento de precios en el segmento inmobiliario es constante, falta claridad en el panorama y se requiere cautela en la toma de decisiones.

Cuando la crisis económica hizo eclosión en el año 2008, los esqueletos de edificaciones a medio terminar o la imagen desangelada de grandes complejos residenciales vacíos se convirtieron en algo recurrente en España. Una parte de esos activos nunca se recuperará, pero lo que sí que parece claro es que la actividad inmobiliaria es y seguirá siendo uno de los sectores clave en la economía española. Desde el año 2008 hasta la fecha, los importes captados a través de ampliaciones de capital por el sector inmobiliario se elevan a más de 48.120 millones de euros, lo que da una idea de su relevancia; solo el año pasado, se movilizaron 7.584,1 millones de euros vía ampliaciones, un incremento del 31,7% comparado con 2014. De igual modo, en este periodo de tiempo se han dado de alta casi 58.000 sociedades mercantiles del sector inmobiliario, con un capital suscrito de unos 8.475 millones de euros.

 

Gabinete de Estudios Económicos de axesor
Categorías: Radar Empresarial

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