Nos jugamos en unos días que este año sea el de la pérdida de la inocencia en renta fija

Así cotiza la incertidumbre

El año 2015 puede quedar en la cabeza de muchos inversores como el de la pérdida de la inocencia en renta fija. De no producirse en las próximas fechas un nuevo rally en los bonos al calor del esperado nuevo plan de estímulos que presente la próxima semana el presidente del BCE, Mario Draghi, -llevamos más de un 3 por ciento desde el 9 de noviembre-, el saldo anual será decepcionante. A fin de año, el titular de muchos medios de comunicación especializados (algunos ya lo venimos reiterando) será que muchos productos de renta fija sufrirán pérdidas en 2015. Pero no será hasta los últimos días del año, o en los primeros de 2016, cuando aparezcan en los buzones de correo cartas con los extractos de los comportamientos de la mayor parte de los instrumentos en los que ahorran los españoles con rentabilidades negativas, cuando se sorprenderán muchos partícipes, ahorradores, incluso inversores.

Los ahorradores en renta fija pondrán el grito en el cielo por las pobres o inexistentes ganancias en comparación con años anteriores en los que la matanza (entiéndase por rentabilidad) de la renta fija había dejado rentas de Cinco Jotas en cartera. Los inversores que conocen, y están al día del mercado, son conscientes de que la renta fija vivió un primer trimestre espectacular, que después se ha dilapidado. La foto es todavía peor para los ahorradores en productos de renta fija que tengan como objetivo la jubilación. Los planes de pensiones acumulan una ganancia media de apenas el 0,25 por ciento, peor que la de los fondos de renta fija por el elevado coste de sus comisiones. Draghi puede evitar que muchos directores de oficina se pongan colorados ante sus clientes con su segundo plan de estímulos. Pero el arreglo solo azuzaría el mayor problema que tiene la deuda en estos momentos, que el poco pan que dé ahora será más hambre para mañana. Otro dato que refuerza la pérdida de la inocencia del inversor en renta fija es que de los veinte mayores planes de pensiones de renta fija que se comercializan en España, la mitad ya están en negativo. Y el escenario para el año que viene es tan escasamente prometedor como el final de este, incluso peor. Hay quien habla ya de que entre las medidas excepcionales que pueda tomar el BCE pueda estar poner los tipos de interés en negativo.

El problema es que si al final se salva el año y se evita el titular de los números rojos, perderemos otro ejercicio en poder explicar al ahorrador español que en renta fija se puede perder dinero. Es más, tardaremos otro en comprender que podemos asistir a muchos años de carestía en renta fija muy segura, como vendría a ser, por ejemplo, la deuda soberana de máxima solvencia, si no se asumen riesgos. Perderemos un año luchando para que el inversor español entienda que su distribución del ahorro es incorrecta. El daño que hace que la deuda se llame renta fija es tan doloroso para el mundo de la inversión como para la Bolsa el 10.000 del Ibex 35.

A poco que caiga en los próximos días la bolsa española, el Ibex 35 perderá los 10.000 puntos. Como éste se habrán producido más de 50 cruces de un nivel que en 1998 atravesamos por primera vez. Como la mayor parte de los ahorradores no sabe que el Ibex es un índice de retorno absoluto, lo que significa que descuenta el pago de dividendos, desconoce que su rentabilidad real es mucho mayor. Son innumerables las ocasiones que he escuchado eso de para que voy a meter mi dinero en Bolsa si el Ibex está en el 10.000, como lo estaba antes de que llegara el euro a nuestros bolsillos, o aquello de compré telefónicas y repsoles a más de 20; o iberdrolas y santanderes por encima de 10. Una de las cosas que más ha retrasado que no se popularice la Bolsa en España es el 10.000 del Ibex.

Cogemos como referencia para decir que todo sigue igual otra cosa que desde la primera vez que salió en un titular, en dinero real -como mínimo- es el doble. Superar la crisis de lo que significa este 10.000 nos conduce a una frustración a la que debemos vencer con un esfuerzo titánico de comunicación, tan grande como explicar que la renta fija no es fija. ¡Inocentes hay tanto en Bolsa como en deuda!

 

Joaquín Gómez se incorporó como miembro fundador del diario El Economista en septiembre de 2005 y también es colaborador de tertulias en Intereconomía, RNE y Telecinco. Anteriormente, trabajó en Expansión, La Razón, Actualidad Económica y el Diario Ya. Joaquín Gómez es promotor de los índices Eco10 Stoxx, de Bolsa española, y Eco 30, un índice bursátil mundial, desarrollado en colaboración con FactSet y Stoxx.

Categorías: Otros
Etiquetas: Bolsa Draghi España Ibex 35 Renta Fija

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