Los efectos de la crisis del 'ladrillo' en las ampliaciones de capital

Radar Empresarial

Existen muchos mecanismos para que las empresas puedan captar financiación y uno de los más habituales es el de apelar a los mismos propietarios vía ampliaciones de capital. Esta fórmula ha sido profusamente utilizada durante la crisis, entre otras razones, por las persistentes dificultades para acceder al crédito bancario. Sin embargo, los datos recopilados por nuestro Gabinete de Estudios Económicos revelan una significativa caída de las ampliaciones de capital durante el primer trimestre, tanto en importe captado, como en número de operaciones. En el primer trimestre del año, 12.664 empresas realizaron ampliaciones de capital, un 4,49% menos que en el mismo periodo del año pasado, por un importe total de 20.726 millones de euros; un 57,6% menos que en el primer trimestre de 2013. El brusco ajuste experimentado en el importe está directamente relacionado con el impacto del rescate bancario, que se tradujo el año pasado en un récord histórico de ampliaciones de capital por parte del sector financiero, que ascendieron a nada menos que 33.950,44 millones, frente a los 8.129,54 del pasado primer trimestre; un descenso de nada menos que el 76,05%. Sin embargo, es interesante hacer la comparativa con el primer trimestre de 2007, el último año previo al estallido de la crisis. En este caso, el importe registrado en ampliaciones de capital en el primer trimestre de este año es un 6,2% inferior, mientras que el número de operaciones ha bajado nada menos que un 29,2%.

Lo que encontramos en el análisis de los datos es que buena parte del ajuste en términos relativos y absolutos entre 2014 y 2007 está directamente relacionado con los sectores de la construcción e inmobiliario. Estas dos actividades, que se encuentran en el epicentro de la crisis económica, son de las más activas tanto en términos de creación de empresas, como de inicio de procesos concursales. Del mismo modo, siguen siendo extraordinariamente relevantes en términos de ampliaciones de capital. Hasta el punto de que son las dos actividades más importantes medidas por importe, si se excluye al sector bancario. El macrosector del ladrillo captó en el primer trimestre de 2014 un total de 5.298,11 millones de euros (con una ligera preponderancia de la construcción frente al sector inmobiliario), un 25,5% del total. Si se comparan los datos con los del primer trimestre de 2007, el resultado es de un descenso de 2.458,8 millones de euros en el importe efectuado vía ampliaciones de capital. En el caso de las inmobiliarias, el volumen ha caído un 35,5% y ha pasado de 3.685,38 millones de euros en 2007 a 2.377,25 millones entre enero y marzo de este año; es decir más de 1.300 millones de euros menos. En lo que se refiere a las empresas de construcción, las cifras son 4.071,56 millones de euros en el primer trimestre de 2007, frente a 2.920,86 millones en el mismo periodo de este año; el ajuste es de 1.150,7 millones de euros, un 28,26%.

Por número de operaciones, las cifras son aún más reveladoras. De este modo, en la construcción se ha pasado de 3.882 operaciones consignadas durante el primer trimestre de 2007 a 1.896 en el mismo lapso de tiempo de este año. Un ajuste de nada menos que el 51,15%. En el sector de actividades inmobiliarias, la caída es algo menor, pero sigue siendo de gran importancia: 3.395 operaciones hace siete años, 2.126 entre enero y marzo de 2014; un retroceso del 37,37%. Si se calcula el capital promedio en cada ampliación de capital efectuada, los datos pueden arrojar luz sobre cómo han evolucionado estos dos sectores durante el transcurso de la crisis. El importe medio efectuado en ampliaciones de capital por empresas del sector inmobiliario fue en el primer trimestre de 2007 de 1,085 millones de euros, mientras que este año ha alcanzado los 1,118 millones de euros. En el caso de la construcción, la evolución es aún más acentuada, pasando de 1,048 millones de euros hace siete años a 1,54 millones de euros en la actualidad. La lectura de estos datos siempre debe hacerse con cautela, porque hay empresas muy diversas dentro de ambos sectores, por lo que nunca hay una uniformidad en los volúmenes. Sin embargo, la conclusión que sí se puede extraer es que por el camino de esta larga crisis se han ido quedando las empresas más pequeñas de ambos sectores, ya que las operaciones de ampliaciones de capital que se aceptan ahora son mucho mayores. La crisis ha sido de una profundidad y una duración inesperadas y muchos empresarios han incurrido en graves errores en la planificación financiera, que les han terminado pasando factura.

Como siempre insistimos, una gestión adecuada del riesgo es esencial para el buen funcionamiento de las empresas y lo seguirá siendo ahora que el panorama parece empezar a despejarse, con crecimiento sostenidos, aunque muy tenues, de la actividad y el empleo.

 

Gabinete de Estudios Económicos de axesor
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