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Balance y Cuenta de Resultados - Cómo analizar una empresa y no morir en el intento II

Balance y Cuenta de Resultados 

Dentro de la serie de entradas del blog dedicados al análisis económico-financiero de una sociedad, y antes de entrar en detalle en cada uno de los aspectos a valorar y las herramientas a utilizar, vamos a proceder a repasar de forma simplificada la materia prima de cualquier análisis financiero: los Estados Contables, en especial el Balance y la Cuenta de Resultados (que anteriormente se llamaba Cuenta de Pérdidas y Ganancias).

Balance

El Balance representa la estructura económico-financiera de la sociedad. Es una radiografía fija (normalmente sacada a final de año, que coincide con el fin de ejercicio) de cómo se encuentra la sociedad. Dentro de esa radiografía podemos encontrar distintos elementos: Activo, Pasivo y Patrimonio Neto.

Siguiendo con la analogía de la radiografía, el Pasivo y el Patrimonio Neto del Balance se corresponden con los huesos de nuestro cuerpo. En otras palabras, es la estructura que soporta el peso de nuestra sociedad. De tal manera que son las fuentes de financiación que permiten a la empresa sostenerse en pie.

Por un lado, el Patrimonio Neto lo componen todas aquellas aportaciones realizadas por los socios (Capital Social) conjuntamente con todos los beneficios generados por la sociedad en el pasado (Reservas) y que no dejan de ser aportaciones pasivas realizadas por los socios. El Patrimonio Neto por tanto es la fuente de financiación primordial de una sociedad al ser una fuente de financiación previsible y estable en el tiempo.

El Pasivo por su parte es el conjunto de financiación ajena (y por tanto endeudamiento) que posee la sociedad. La principal forma de clasificar todas las partidas que componen el Pasivo es el plazo de devolución, aunque también se clasifica por tipología de acreedor. Dentro del Pasivo encontramos todas las deudas contraídas con los entes financieros y con los proveedores.

Mientras que el Pasivo y el Patrimonio Neto son el esqueleto de la sociedad, el Activo correspondería a los músculos de la misma, ya que se encuentra constituido por todas aquellas inversiones realizadas por la sociedad con el fin de poner en marcha y mantener el negocio de la misma.

De tal manera podemos distinguir por un lado el Activo No corriente, el cual lo conforman todas las inversiones (tanto materiales como no materiales) destinadas sustentar a la empresa, a lo largo de toda su vida útil, de capacidad operativa. Por el otro lado se encuentra el Activo Corriente conformado por todas aquellas inversiones destinadas a utilizarse y/o consumirse en la propia actividad de la sociedad y por tanto el tiempo que se mantienen como inversión es corto.

Cuenta de Resultados

La Cuenta de Resultados, como su propio nombre indica, refleja una imagen de cómo se ha efectuado la actividad de la sociedad durante un ejercicio. Esta imagen muestra de forma clara si la sociedad, mediante el ejercicio de su actividad es capaz de generar, y de qué manera, suficiente negocio (ya sea facturación por ventas o prestación de servicios en función de la actividad que se desarrolle) no solo para cubrir todos los costes generados en la actividad de venta o prestación de servicios; sino también suficiente beneficio para sustentar la estructura que supone el Pasivo (en este caso concreto los costes asociados al mismo).

Por tanto la Cuenta de Resultados se puede dividir claramente en dos partes diferenciadas. En primer lugar el conjunto de partidas que componen el resultado de explotación. Este epígrafe muestra si la sociedad es capaz de generar beneficios mediante el ejercicio de su actividad, confrontando no solamente los costes directos (derivados del Activo Corriente) sino los costes indirectos (derivados del Activo No Corriente).

En segundo lugar se encuentra el resultado financiero donde se recoge el beneficio o pérdida asociada del ajuste entre los ingresos financieros de la sociedad y sus gastos financieros. La gran mayoría de sociedades tienen resultados financieros negativos, ya que por norma general los ingresos financieros no son recurrentes en el tiempo ni en la forma (la fuente de ingresos de una sociedad debe ser su actividad principal).

Finalmente al resultado global de la sociedad se le restan los impuestos atribuidos, conformando el resultado del ejercicio. Esta cifra, siendo representativa e importante no debe eclipsar al resto de partidas que componen la Cuenta de Resultados. Esto es así ya que tan importante como saber si una empresa gana o pierde dinero en un ejercicio, es saber cómo ha llegado a ello, como se explicará en posteriores entradas.

 

En axesor puedes consultar el Balance y Cuenta de Resultados de cualquier empresa española.

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Julián Villalba Checa, Responsable de Modelos de Riesgo


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